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Antonio Cruces trabajaba en Carrefour como negociador internacional. Y se pasaba el día viajando. Por otro lado, y de siempre, le había gustado trabajar la madera y pintar. Estar cansado de tu trabajo y a la vez tener una afición muy absorbente… suele ser el comienzo de un cambio de vida.

Un 15 de agosto, día de La Paloma en Madrid, y tomando unas cervezas con su socia, Cristina Domínguez, decidieron montar una tienda taller de reciclaje y recuperación de muebles y objetos. Se inspiraron en las charities (tiendas de ropa de segunda mano cuyos beneficios se donan a los más necesitados), que tan bien funcionan en Gran Bretaña y que acababan de conocer en un viaje a  Bristol.

Empezaron de cero. Trabajaban en una nave abandonada que les prestaron y que había pertenecido a un carpintero: hasta tuvieron la suerte de heredar todas sus herramientas. Les prestaban una furgoneta los domingos y los lunes, días que aprovechaban para rescatar muebles de los contenedores. Hicieron 70 piezas. Las vendieron. Y se lanzaron a alquilar un local que, dos años después, continúa funcionando en Tirso de Molina.

El resultado lo podéis ver en tiendaelafilador.tumblr.com. Por cierto, Antonio dejó Carrefour.

FOTO: JOSETXU MIGUEL

TEXTO: TERESA CASTANEDO