CERALAMO

DE CUANDO LAS VELAS ERAN SOLO PARA LAS IGLESIAS

En 1939, el abuelo de Juan del Álamo -en la imagen, y también llamado Juan del Álamo- fundó una fábrica de velas en Soria. Aprendió el oficio en otra fábrica de Burgos durante 20 años como empleado. Eligió Soria porque no había nada parecido y pensó acertadamente que podría prosperar. Juan -el nieto- todavía conserva la carta de recomendación que se llevó bajo el brazo su abuelo para Gobierno Civil de Soria. Por aquel entonces no había licencias municipales: con ese documento que avalaba su “buen comportamiento” fué suficiente.

Era una época en la que las velas solo servían para las iglesias y para los apagones. Tras la guerra civil el suministro eléctrico era de muy baja calidad y los cortes eran frecuentes.

El abuelo Juan tuvo cuatro hijos. Tres estudiaron y Jesús heredó el negocio. A su vez, Jesús tuvo a sus hijos, pero falleció por un infarto. Y el que se llama como el abuelo -Juan-, que había terminado sus estudios de económicas, se hizo cargo del negocio obligado por las circunstancias. Hoy sigue con una fábrica de velas en Soria. Pero como los tiempos han cambiado, el destino de sus creaciones es, sobre todo, para decoración.

Y una alegría: vende velas a empresas chinas. Por una vez, no somos nosotros los que les compramos a ellos.