DECUPACH

                           LAS MACETAS, DE CASTELLÓN. LOS BOTIJOS, DE ALICANTE

Natalia López estudió Anticuariado en Madrid, en el Centro de Nuevas Profesiones. Inmediatamente después comenzó a trabajar comercializando obra gráfica. Le empezó a interesar el papel como material en su propia casa, porque, según dice, “vive entre papeles”. Entre papeles…y macetas, porque tiene muchas plantas. Y allí, en su casa, entre los papeles, las macetas y dos niños, surgió la chispa.

Gracias a sus conocimientos sobre el papel, cogió papel de tisú (el de las servilletas) y comenzó a sobreponerlo en las superficies de las macetas y los botijos con una técnica (secreta) que hace que parezcan pintados. Los dibujos y colores no pierdan textura ni intensidad pese a la lluvia, los riegos o los tragos.

Ahora tiene su propia marca, Decupach, y vende solo en ferias. Aún no se ha lanzado al mundo online.

Para ser justos, debemos decir que las macetas son de Castellón. Pero también de Guadarrama.