Quizá para alguno de vosotros la palabra “pichi” no signifique nada. Pero para los que tienen a partir de 30 o 35 años…es un nombre que devuelve a la infancia. El “pichi” es una prenda compuesta por una falda o un pantalón con pechera y tirantes. El “pichi” era (y es) el modelo del uniforme de muchos colegios y formaba parte de los trajes de domingo que cierto tipo de madres solía poner a sus hijos.

Itzíar Aristrain es periodista. Trabajó en el periódico El Mundo pero se quedó sin empleo. Inquieta y original, al ver que el mundo del periodismo estaba complicado, echó mano de su otra vocación:la moda, que conocía bien porque también tiene el grado de diseño que estudió en la Escuela de Arte número 2 de Madrid.

Javier Martínez es una persona muy próxima a Itzíar. No solo es un gran amigo suyo, sino también el compañero de piso de Jorge, novio de Itzíar. Javier estudió Ciencias Ambientales pero siempre ha sido profesor de padel en sus ratos libres. Como sus clases de padel se incrementaban y cada vez tenía más alumnos y peticiones, decidió montar una empresa que hoy en día mantiene con éxito, Bibol Padel.

Itzíar, con ese ejemplo, decidió emprender y se asoció con Javier.  Todo comenzó en diciembre de 2016, cuando Itziar le mandó este mensaje a Javier: “Marti (le llaman así por “Martínez”), ya tengo la idea. En una semana te la cuento”. Y en enero de 2017 comenzó todo con 7.000 euros.

La idea de Itzíar fué reinterpretar y modernizar los pichis (quitamos ya las comillas, que a estas alturas ya sabéis qué son los pichis) tras haber estudiado el mercado y visitado talleres de confección. Y así comenzó Pichí Pichá. Al principio cometieron errores: realizar el primer patrón con una modista y no con una patronista, comprar demasiados metros de tela y crear una web demasiado compleja que ni ellos mismos podían manejar.

Una vez subsanados estos primeros fallos, entraron en Mercado de Motores en septiembre de 2017. En nuestro mercado se dieron cuenta de que necesitaban 3 tallas en vez de 2 y que debían ofrecer más variedad en los tejidos.

Una de las ideas más originales de Pichí Pichá es su packaging: todas sus prendas se envuelven en cajas de pizza y en el envío se incluye una percha de cartón. Si haces un pedido online, recuérdale a tu portero que acepte la caja de pizza aunque sean las 9 de la mañana y que no tenga miedo a que se enfríe.