LUCÍA ANDRADE, LOS LEVI’S SON SUYOS

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Todo esto comenzó con unas fotos que le hacía a su hermana con su propia ropa. El estudio era su cuarto, y el fondo, la pared. El siguiente paso fue vender esa ropa en EBay. Como la cosa parecía funcionar, Lucía se lanzó a comprar ropa para venderla. Pero vamos a remontarnos tiempo atrás.

Lucía Andrade trabajaba en una agencia de publicidad como ejecutiva de cuentas. La despidieron. Y su pasión siempre había sido la ropa. Así que entre el despido y las fotos en EBay…tiró adelante. Y dejó EBay para meterse en ASOS. En esta plataforma exigen una cierta profesionalización, así que se dio de alta como autónoma y buscó proveedores de ropa de segunda mano de calidad. Ahora lo compra todo en Los Ángeles (EEUU) y a un solo proveedor.

Está especializada en la marca Levi’s, y los 501 son su producto estrella. Sigue vendiendo online en ASOS con su marca, THELUCIUS. ¿Por qué ese nombre? Porque su novio la llamaba La Lucius. Y de ahí, TheLucius. Quien más se beneficia del negocio de Lucía es su hija de 11 meses, que por supuesto va vestida con prendas vaqueras. Una niña molona con una madre emprendedora…con muy buen ojo! Si te pasas por su puesto y no sabes qué prenda escoger, pídele consejo: da en el clavo!

FOTO: JOSETXU MIGUEL

TEXTO: TERESA CASTANEDO

 

 

¡EMPRENDEDORES! SARA GUIDA, DEL ZAPATO A LA LÁMPARA

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Sara Guida es italiana. Trabajaba en su país para la marca Levi’s cuando Inditex la llamó para que se viniera a España a diseñar zapatos para Zara Woman. Y se instaló en Alicante. Y creó calzado durante cinco años. Pero Sara tenía muchos más intereses. Cuando nos los contaba era imposible apuntarlos todos, pero aquí van algunos: la fotografía, el diseño industrial, la danza, el kung fu, la costura, el medio ambiente, los materiales…

Sus compañeros, con los que se llevaba de cine, la llamaron loca. Pero dejó el puesto. Tenía un buen sueldo y un status. Pero se fué, el mundo de la empresa se le quedaba pequeño.

Un día se encontró, junto a un contenedor de reciclaje, unas bolsas de papel de Nike (se acuerda hasta de las bolsas, aunque no pintan nada en la historia) con unas latas de tomate limpias dentro. Ella pensó: “esto lo han dejado para mí. Debo hacer algo con ellas”.  Y de ahí surgió la lámpara que creó junto a su marido y socio, Alessio Nobili. Las podéis ver en distintos tamaños en la foto que ilustra este post.

Empezaron a venderlas en Etsi y en mercadillos de Ibiza. Les fué muy bien. Y en la pasada edición de Mercado de Motores se lanzaron a la aventura de Madrid. Nosotros esperamos que vuelvan, aunque comprendemos que su vida, que transcurre en el campo cerca de Jávea, es mucho más atractiva que la de una gran ciudad.